
En marzo tengo tres cumpleaños que celebrar y casi siempre hago o pastel o postre para las celebraciones. Y este año ya me adelanté y empecé con el primero que es un cheesecake doble queso (crema y de cabra) con un poquito de vino tinto y costra de chocolate.

Este cheesecake lo encontré en el blog de cocina del New York Times. Y lo introduje como el postre de primavera cuando tenía un bar. Me gustaba sacar postres de temporada que pudieran combinar con las cervezas artesanales que teníamos a la venta. Éste en especial queda muy bien con una stout o incluso con una IPA, o con un vino tinto o blanco. ¿cafecito? también.

He jugado mucho con la receta en especial intercambiando la costra o la fruta con la que puedes combinar los dos quesos. Por ejemplo, el año pasado hice uno con la costra sin cocoa porque a Selene no le gusta el chocolate. Y este año las fresas que compré fueron, en palabras de Miranda Pressley: una decepción. Por suerte tenía unas bayas o berries combinadas en el congelador y las utilicé para el relleno. Tenía unas cerezas maraschino en almíbar y las usé como decoración, o se puede usar fresas que sí sepan a fresa como guarnición.
Una nota importante es que la cantidad de grenetina que lleva la receta original, me resulta insuficiente para obtener un cheesecake sólido. También influye cuánto mueles tu fruta y qué tan homogénea queda la mezcla. Es decir: en la imagen del NYT, el cheesecake parece estar sin molde, pero me ha pasado que si lo desenmoldo, se desparrama! Sigue delicioso pero: o le pones el doble de grenetina, o lo sirves en un molde tipo pyrex como en el reel que te dejo abajo. Advertidos quedan. Es una delicia, eso sí. El año pasado se peleaban por el molde, porque queda ya sabes, la costrita con el cheesecake derretido y es una cosa sabrosísima.
Ahí va uno de tres. Faltan dos retos más: un pastel sin azúcar y sin chocolate y un ugly cake, y no creas, es difícil superarme año tras año. Pero eso vale un post completo.
La cantidad de azúcar que lleva la receta es poca relativamente, y al usar queso de cabra, el resultado es un cheesecake menos dulce, con una textura, no quiero decir salada o terregosa, pero es esa cualidad del queso de cabra que agrega un toque tipo… tipo danonino de fresa! Tendrías que probarlo para entender. Así que ahí te va la receta:
Ingredientes
- 115 gr de mantequilla (una barrita mas una cucharada, a temperatura ambiente
- 30 gr/2 cucharadas de azúcar mascabado
- 30 ml de miel / 2 cucharadas
- 125 gr / 1 taza de harina
- 35 gr / 1/4 tz de harina integral
- 1 cucharada / 7 gr de cocoa
- 3/4 cucharita de sal
- 1/4 cucharita de canela
Para el relleno
1/2 tz de vino tinto
3 cucharitas/ 7 gr de grenetina
455 gr de queso crema a temperatura ambiente
225 gr de queso de cabra a temperatura ambiente
135 gr de azúcar / 2/3 taza
455 gr de fresas o alguna otra fruta picada. Necesitarás unas dos o tres más para el adorno.
Procedimiento
Para la costra: Si tienes un procesador de alimentos, este es el momento para usarlo. Mezcla la mantequilla, miel y azúcar. Aparte cierne los polvos, y unifica los secos con la mantequilla para crear una masa uniforme. Haz un disco como de unos diez centímetros y cúbrelo con plástico o papel encerado por un par de horas en el refri.
Precalienta el horno a 160°C. Saca la masa unos 10 minutos antes de extenderlo en tu molde con un rodillo. Pica tu masa con un tenedor para que no infle (o puedes ponerle unas pesitas como frijoles (poniéndolos sobre una capa de papel encerado). Regresa el molde al refri unos 20 minutos. Lo metes al horno sobre una charola al rededor de unos 25 minutos. Dejas que se enfríe el molde por completo.
Para mezclar los ingredientes del relleno, en caso de que no tengas un procesador de alimentos, puedes usar la licuadora. Solo ten cuidado de no moler mucho la fruta para que quede con cierta consistencia, con pedacitos de fruta.
Prepara tu gelatina: En una ollita pones el vino e hidratas la grenetina, echas el polvo y revuelves todo a que el vino lo absorba bien. Como a los 10 minutos pones a calentar el vino pero que no hierva, te darás cuenta que ya está listo porque los grumos se deshacen. Apagas el fuego y reservas.
Mientras tanto, mueles los quesos y el azúcar en el procesador o licuadora, e incorporas la fruta y la mezcla del vino y grenetina. En cuanto esté una mezcla homogénea, la viertes en la costra ya fría y metes tu cheesecake al refrigerador por mínimo 6 horas.
Antes de servir, decoras con un par de fresas, o cerezas en almíbar, lo que tengas a tu alcance. Puedes espolvorear un poquito de canela al final. Listo!