
Hoy tengo una receta muy especial que compartir. Es un pay de queso. No un cheesecake de queso crema. Es un pay hecho con queso de verdad, cortesía de mi tía Gabita.
En mi familia materna hay muchas mujeres que me han enseñado a cocinar, a hacer postres, ensalada de manzana, bacalao navideño, galletas de mantequilla, cremita de zanahoria. En el capítulo anterior hablé de la ensalada de manzana que hacía Gabita, de la cual le pediría autorización para subir la receta. Me dijo: sí Palomita, con gusto!
Gabita tenía una manera sencilla y elegante para cocinar. Muchas veces fui invitada a su casa a comer; en un ratito podía preparar una comida rápida pero siempre especial. El último año nuevo me quedé en su casa y el 31 en la tarde hicimos una comida ligera porque se venía el banquete de Año Nuevo. Así que me pidió que pusiera a cocer un huevo duro. Mientras pasaban los 9 minutos reglamentarios, me ordenó que picara un poquito de cebolla morada y unas alcaparras, que las mezclara con un poco de limón y aceite de oliva y luego le agregara el huevo cocido, también picado. Eso lo llevamos al comedor y lo montamos sobre salmón ahumado en unos panecitos tostados. Mi tío Fritz y yo tomamos vino tinto en unos mini vasitos de vidrio de Aeroméxico (en sus años mozos, ella y otras tías tenían la manía de robarse cucharitas, charolitas o esos vasitos de los aviones), ella tomó una cuba.

Total que Gabita siempre decía que los cheesecakes no eran de queso, porque el queso crema no es queso, y tiene razón. Por eso ella siempre hacía este pay de queso, que es super simple y es el tradicional que en realidad sabe a queso. La idea es simple: mezclas un buen queso tipo Chihuahua o Manchego con unos huevos, lechera y una base para pay, de las que se hacen con galleta Maria. Para la cena del año nuevo, Gabita quiso ir a comprar un pequeño pay estilo vasco. Le dije: Gabita yo hice uno hace algún tiempo! Quedé de pasarle la receta algún día. Aquí abajo dejo el reel y la receta es de Delicious Martha.
Gabita trabajó hace muchos años en el Consulado Mexicano de San Diego. Recuerdo perfecto que a su regreso, yo tendría menos de 6 años, nos trajo unas plumas con un trolebús que se movía conforme agitaras la pluma. Ella siempre fue muy detallista y le encantaban las miniaturas. Mi casa está llena de regalitos útiles como una tablita para partir queso, o una bandejita de Le Petit Prince que me trajo de Paris.
La semana pasada me mandaron a Tijuana a un curso y aproveché para pasar el fin de semana en San Diego. El sábado, mientras estaba escogiendo unos chocolates Ghirardelli para traerlos de souvenir, me avisaron que Gabita había muerto tras una estancia inesperada en el hospital. Dejé la bolsa de chocolates y salí a la calle. Sin saber a dónde ir caminé hacia la bahía, llorando y enviando mensajes de incredulidad y tristeza. Al fin llegué a Seaport y me senté frente al mar, llorando por la pérdida de esa mujer tan inteligente, graciosa, culta, generosa y tan querida por quien la tratara.

Gabita, al ser una ávida lectora, me prestó en la secundaria muchos de sus libros de Luisa María Linares y cuando supo que estaba estudiando francés, me mandó varios libros de Colette. Ella fue traductora español-francés, escribió en algún momento una columna en El Universal y finalmente trabajó en una fundación que impulsaba proyectos de jóvenes emprendedores.

Después de un rato de desconsuelo, me quedé viendo el mar y recordé que ella estuvo ahí hacía muchos años. Comencé a sentir oleadas de amor y confort, un viento suave me calmó el sopor de la cara ardiendo por el sol y entonces me paré. Me metí a un restaurant y pedí una cerveza helada y unas Fish and chips. Claro, seguía llorando y el mesero me preguntó si estaba bien. Le contesté que sí, que había una muerte en la familia. Me dijo si necesitaba algo, le pedí la salsa Tabasco (¿qué más le podía pedir, a hug?). Me trajo una pequeñísima botellita que decía Light things up. Lo tomé como un abrazo de ella. Pagué la cuenta y regresé a la Ghirardelli por esa bolsa de chocolates para repartir. Triste, pero con el corazón lleno de amor y gratitud por haberla sentido tan cerca, durante toda mi vida.
En nuestro chat de Whatsapp encontré la receta del pay de queso, aquí está:

El pay de queso vasco que hice en septiembre de 2021 y claro que se lo compartí a Gabita, recuerdo que ella me sugirió agregarle una costra similar a la de su pie. Aquí está el reel: