La Navidad empieza en la Cocina

Pavlova con frutos rojos

Vengo de una familia en donde se cocina. Tradicional en muchos sentidos, ¿pero en el de la comida? Innegablemente cocinera.

Mi abuelita Momi era de las que hacía caldos de pollo con patita, mollejas y corazón. Hacía el mejor y más esponjoso arroz rojo y por supuesto, hacía pan de muerto, rosca de reyes, cualquier platillo que dictara el recetario para cada ocasión. En el lado paterno también tenemos unas recetas muy típicas, como el dulce de higo que hacía mi abuelita Rosita con mi tía Martha, simplemente porque los higos nunca maduraban y había un momento en el verano que se desbordaban en la higuera del jardín, y una ensalada de bombones blancos para la navidad que ¡pobre de la tía Tere si no la hace!.

Así que cada navidad tenemos un bacalao del tío Fritz que es verdaderamente delicioso y nada que ver con el guiso naranja del Superama. el Pavo que mi mamá y mi tía Susana inyectan con vino blanco y jugo de naranja la víspera de la nochebuena (la Christmas´eve´s eve), los Romeritos con mole y tortitas de camarón de mi tía Lupita y una ensalada de manzana que hace mi tía Gabita con un secreto que, si me deja, la publicaré porque hace que te pidan la receta, garantizado! Total que hacemos cosas tradicionales, cocinadas por todos al calor de un ponche, vino tinto o una cuba (chilangos, al fin y al cabo).

Mi tía Chila haciendo caldo de camarón. Al lado, los romeritos.

Yo desde hace muchos años me autocoroné la Reina del Postre Navideño y casi siempre hago algo: he hecho Pavlovas, pastel de chocolate con salsa de frambuesa, un pie de calabaza buenísimo, o uno de nuez con chocolate obscuro que apenas hice la vez pasada, que según las palabras de mi tío Benjamin, «está de miedo».

El pie de nuez y chocolate obscuro “De Miedo”

Como la mayoría de veces toca viajar a la CDMX, es difícil llevarme mis utensilios e ingredientes desde mi casa, así que algunas veces tengo que improvisar o de plano dejar mi título por un pastel comprado de conejito. Este año no sé todavía qué haré. Síganme en mis redes sociales para averiguarlo ;).

En fin, que la primera navidad de la pandemia, se me ocurrió hacer una pechuga de pavo con un par de ingredientes, que sirviera a unas 4 o 6 personas, pensando en reuniones pequeñas, en donde no se iba a comprar un animalote de 10 kilos para quedarse con el recalentado hasta el día de Reyes (como nos pasó en el invierno de 1993 en donde ya soñábamos pavo). Claro que puede ser adaptable a cualquier tamaño de familia o reunión y siempre queda muy festiva, muy navideña y rapidísima.

Esta receta puede ser intercambiada por un lomo de cerdo y también queda muy rico, solo hay que tener cuidado en que no se reseque mucho la carne y al final tener suficiente caldito o guarnición para seguir bañando las porciones individuales al gusto.

Así debe quedar 🙌🏼

Pechuga de Pavo al chabacano seco y arándanos frescos (para 4-6 personas, calcúlale unos 200 gr. por persona)

  • 1.5 kilos de pechuga de pavo natural
  • 1/2 kilo de tocino en cubitos (si está muy delgado temo que se pierde en el guiso, ya me pasó una vez)
  • 1 taza de chabacanos deshidratados, cortados en pedacitos
  • 1 taza de arándanos frescos
  • 1 pera en pedacitos
  • 2 naranjas (jugo y ralladura)
  • 1/2 taza de miel maple
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 1 1/2 taza de vino blanco

La noche antes, marinas la pechuga con el vino blanco y el jugo de una naranja, se inyecta el contenido de líquido que se pueda y el resto sirve para bañar la pechuga.

Una vez listos para cocinar, vas a dorar la pechuga en mantequilla en un sartén grande, para que le quede una corteza doradita simplemente, y la regresas al refractario. Precalienta tu horno a unos 180°C (350°F).

En el mismo sartén, doras el tocino junto con la miel Maple, agregas los chabacanos, arándanos y pera. Dejas que se dore todo y agregas la ralladura de las naranjas y el resto del jugo, también puede ser un poquito del caldo del pavo en el sartén. Viertes las frutas a la pechuga y la metes al horno. Puedes tener preparado un papel aluminio si te fijas que tu caldo se está evaporando muy rápido. Con un cucharón puedes ir bañando la pechuga con el caldo para que siga humectándose durante la cocción. Depende del grosor de la pechuga, estará lista como en media hora, 40 minutos. Con cuidado abre el horno y corta por la mitad para ver si ya está bien cocida.

Queda perfecta con puré de papa, ensalada de manzana y mucho vino espumoso según tu presupuesto (de chicos nos daban Sidra Santoclós).

Aquí va un Reel que hice el 2020 con el paso a paso. ¡Felices fiestas!

Brownies con calabaza

La semana pasada vi a un amigo por primera vez en el año y me preguntó si había dejado de cocinar/hornear. Él normalmente sigue mis historias en Instagram y notó que había disminuido mis “aventuras culinarias”. Admití con cierta tristeza, y le expliqué que a partir de que diagnosticaron a Paul (y que casi se muere), todas mis energías y presupuesto se han ido a mantenerlo vivo, llevarlo al veterinario, comprarle medicinas, etc.

Paul organizando la venta de vinilos para costear su tratamiento

Ya en junio se presentó la oportunidad de mudarme de regreso a donde Paul creció y donde tendría un patiecito donde estar más a gusto. La renta era un poco más barata y aunque tenía muchas comodidades en mi depa, decidí agarrar perros, plantas y posesiones y movernos de regreso. Y aunque es mi barrio prácticamente de toda la vida, ha sido difícil adaptarme de nuevo.

Adiós a la zona más cool del mundo according to Time Out Magazine

Como toda mudanza, tarda uno en “llegar”. Es como una plantita que se mueve de maceta. Hay que reacomodar las raíces y reconocer los viejos rumbos. Y me ha costado trabajo encontrarme. Tuve que acordarme de lo que hice cuando comencé a vivir sola hace algunos años. Y me vi en la cocina, cocinando, horneando, experimentando recetas nuevas y viejas. Y recuerdo haber encontrado ahí mi tranquilidad. Siempre con fondo musical, eso sí. Así que he comenzado poco a poco a hornear, a cocinar, a encontrar la mejor luz para mis fotos, a familiarizarme con mi nueva estufa. Y poco a poco me empiezo a acomodar.

Hay Paul para rato. O es lo que le he dicho, que se puede ir cuando él quiera. Mientras tanto, poco a poco nos estamos ajustando y la vida sigue. Y comienza el otoño y la época de los pies y la calabaza y los brownies. Hace dos semanas hice un pie de calabaza para generar fondos para una Xolo muy hermosa que se llama Catrina y me sobró poquito relleno.

Behold! The Great Pumpkin Pie

Y bueno con ese poquito relleno quise hacer unos brownies, con una receta clásica que puede ser un lienzo para agregar nueces, frutos secos, frambuesas o blueberries, o salsita de calabaza, Quedaron buenísimos! (La receta de la calabaza queda pendiente :D)

Brownies clásicos (de mi libro de Dorie Greenspan, Dorie´s Cookies

  • 71 gr (5 cucharadas) de mantequilla
  • 170 gr de chocolate amargo
  • 150 gr ( 3/4 tz) de azúcar
  • 2 huevos
  • 1 cucharita de vainilla
  • 1/2 cucharita de sal
  • 45 gr (1/3 tz) de harina
  • Opcional: 1 tz de nueces picadas, o 1/2 tz de salsa de calabaza, un puño de frambuesas, etc.

Engrasas un molde de 20 x 20. Precalientas el horno a 160°C. Pones la mantequilla y chocolate trozado a derretir en baño maría. En cuanto esté bien incorporado, agregas el azúcar y retiras del fuego. En cuanto se enfríe un poco la mezcla, añades los huevos uno por uno. Sigue la vainilla, sal y harina. Colocas en el molde y vienen las nueces, fruta o salsitas adicionales. Van al horno por media hora, puedes rotar el molde a la mitad para que se cueza de forma pareja. Sacas en cuanto un palillo salga limpio. Desmoldas cuando se enfríe, no antes! Cortas con un cuchillo mojado. Listos!

Una crema de Jitomate. En defensa de las sopas Campbells

Crema de Jitomate con panecito gratinado

Cuando éramos niñas, mi mamá nos mandaba a la Ciudad de México (en ese entonces nos mandaba al D.F., así de viejas estamos) a pasar las vacaciones de verano. Las casas de los abuelos y tíos paternos y maternos tenían la ardua labor de alimentar de tres a siete niños, dependía la ocasión por los veranos e inviernos que nos vieron crecer. En casa de mi tía Rosy se consumían diariamente cajas enteras de Froot Loops (Fruti Lupis), el pan duro que ella reservaba para el pato (lo metíamos al horno con mantequilla de maní y azúcar) y hacíamos licuados de mango que terminaban en el techo de la cocina. ¿Los niños? Divertidísimos y creciendo. ¿Los adultos? Sigo sin entender cómo nos soportaban y cómo podían mantener a flote con nuestro apetito voraz de adolescentes aburridos en crecimiento.

Durante los veranos, subíamos a los árboles

Una de las comidas más socorridas era la sopa Campbells. En las alacenas de mis abuelos sobre todo, había una colección de sopas Campbells digna del Moma. Recuerdo perfecto cómo mi abuelita decidía la comida de manera práctica: Sopa Campbells por elección popular: Champiñones, Elote y Tomate (combinación ganadora), Flor de Calabaza y cuando nos enfermábamos de la panza, pollo y tallarines. Ya de plato fuerte habría bisteces o pollo y frijoles negros.

Regresando a casa, creo que mi mamá prefería meter en la licuadora unas zanahorias o frijol y hacernos cremitas. Pero el recuerdo de las sopas Campbells siempre me ha resultado como algo cómodo, casi como un gusto culposo que se acentúa cuando hace frío o llueve como en verano en la capital.

When it rains, it pours

Ya en la edad adulta, debo reconocer que seguí el ejemplo de mi mamá y en lugar de comprar comida enlatada, empecé con la interminable aventura de cocinarme y cocinar para otros. Cuando me independicé, compré un libro de la serie de Williams & Sonoma que me sirvió de guía para cocinar de forma cotidiana. De ese libro que se llama Sopas y Guisados, saqué esta y muchas otras recetas que me hicieron olvidar un poco las Campbells, hasta que llega la temporada de lluvia.

Sopas y Guisados, Williams-Sonoma

Crema de Tomate con Pesto

Rinde de 4 a 6 porciones

Ingredientes

  • 1/4 tz aceite de oliva
  • 1 cebolla amarilla o blanca, finamente picada
  • 1 zanahoria pelada y cortada en cubitos
  • 1 tallo de apio picado
  • 1 diente de ajo picado
  • 1/4 tz de harina
  • 6 jitomates tipo bola sin piel ni semillas o una lata de tomates de 875 gr (esto te evita quitarle la piel y semillas). Si decides usar los tomates frescos, puedes colar la sopa al final.
  • 2 cucharadas de hojas de albahaca fresca picada
  • Una cuchara de pasta de tomate (opcional, esto acentúa el sabor de la sopa, en especial si los jitomates no están muy maduros).
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 3 tazas de caldo de pollo o verduras (si usas la lata de tomates, pueden ser dos tazas porque usarás el jugo de los tomates)
  • 1 taza de leche o media taza de crema (depende si la ves muy aguada al final, opta por la crema, o puede ser al gusto del comensal)
  • sal y pimienta blanca (es más suave el sabor, o podría ser paprika, o chile en hojuelas, ¿qué tan aventurero te sientes?)

En una olla grande vas a verter el aceite y primero va la cebolla por 5 minutos, luego el apio y zahahoria a que se suavicen un poco. Luego el ajo pero solo por un minuto. Agregas la harina que hará que tu sopa se espese.

En cuanto la harina esté bien incorporada, agregas el jitomate, albahaca, puré de tomate, azúcar y el caldo. Reduces el fuego y vas a cuidar que no se pegue en el fondo de la olla. La cuidas por veinte minutos a que hierva y los vegetales se cuezan y estén tiernos. Luego retiras del fuego y puedes echar el contenido en una licuadora con mucho cuidado, o usas una batidora de inmersión. Aquí es al gusto, si quieres homogénea entonces dale a la licuadora y luego la pasas por una coladora, o así unas pulsaciones con la batidora a que quede con pedacitos de verdura.

Luego la regresas al fuego bajo e incorporas la leche o crema y salpimientas al gusto. Al final puedes servirla con un pedacito de pan gratinado, una cucharita de pesto o unas hojitas de albahaca. ¿Quién extraña las Campbells?

Un cobbler de Durazno, en una nueva estufa

En julio me mudé de casa. No estaba programado hacer la mudanza tan de repente, pero se conjugaron una serie de factores y lo principal, se liberó una oportunidad que llevaba algún tiempo persiguiendo, así que en cuestión de 15 días, agarré mis cosas, mis perros y las plantas que pude, y regresé a mi barrio de siempre.

Me encantaba vivir en mi antiguo departamento. Era amplio, ventilado, con un balcón fenomenal que me salvó durante la pandemia, y una vista muy linda. Pero al final el ruido de la zona pudo más y las necesidades de mi perro senior fueron mayores.

Todo el mundo que se ha mudado de casa sabe que es algo que hay que evitar a toda costa. Mudarse es un ejercicio para los fuertes de corazón y de músculo. Te enfrenta a tu yo del pasado (ese que acumuló triques inservibles y dejó a la procrastinación la tarea de tirar cosas en cada esquina de la casa). Llegar a un nuevo lugar es como mudar una planta de maceta. Toma tiempo acomodar las raíces a una nueva tierra. Es incómodo y a veces duele. Quedé exhausta.

Un ajuste importante dentro de la nueva casa, fue que no tenía estufa. Así que aproveché este detalle para comprar una nueva, con foquito para ver adentro del horno y toda la cosa. Pero por alguna razón sentía temor de estrenarlo. No encontraba la receta ni el tiempo, ni la paz para hornear algo.

Un buen día en el que ya no me quedaban mas que un par de cajas por acomodar, decidí romper con mis excusas y fui a comprar unos duraznos, mantequilla y una nieve de vainilla para hacer un cobbler.

Un cobbler es de origen una combinación de fruta madura y jugosa, cubierta con un pan estilo bisquet (un poco salado, apelmazado y seco), que con el jugo, acidez y dulzura de la fruta, queda muy bien para comerlo con helado. La receta la encontré en Smitten Kitchen, ya que prometía cortar ciertos tiempos y procedimientos.

El reel con el procedimiento

Ingredientes:

  • 4 o 5 duraznos grandes y maduros, pero firmes, cortados en rebanadas
  • El jugo y ralladura de un limón (el amarillo es más dulce, el verde más agrio)
  • 75 gr de mantequilla
  • 300 gr de azúcar (una taza y media, reservando un cuartito para espolvorear al final)
  • 190 gr de harina
  • 2 cucharitas de polvos de hornear
  • 1 cucharita de sal
  • 3/4 taza de leche
  • 1/2 taza de agua caliente (usé la mitad, a que el azúcar se cubriera sin encharcar)

Procedimiento

Precalienta el horno a 175°C, coloca una charola para cualquier escurrimiento. Coloca tus duraznos en un molde rectangular de 9 x 13 (22 x 33 cm), les espolvoreamos la ralladura y el jugo.

Mezcla en una batidora el azúcar (reservando un cuarto de taza para el final) y la mantequilla. Agrega la harina, polvos de hornear y sal hasta que se combine todo bien. Incorpora la leche con cuidado y bate por un par de minutos. Vas a ver que tu masa se ve un poco esponjosa.

Pon la masa encima de los duraznos con un cucharón y acomoda bien para que se esparza bien. Espolvorea el resto del azúcar y pones tu agua caliente. Metes al horno por 50-60 minutos a que se dore y un palillo salga seco.

Deja que el cobbler se enfríe un poco (esto ayuda a que los jugos de los duraznos se espesen un poco. Puedes servirlo con helado de vainilla.

Unos pancakes de mora azul

Pancakes de mora azul, from scratch!

En mayo horneé un par de cositas. Hice unas barritas de blueberry y frambuesa para una venta de pasteles, y un pastel de chocolate que mi mamá me pidió.

Luego, se supone que haría una Pavlova para el 10 de mayo pero me dio gripa. Sí, de las gripas que te daban antes de la pandemia, de ésas (me hice dos pruebas COVID y salieron negativas). Luego, se acercó la fecha de mi cumpleaños, el Corona Capital 2022 y así nomás, “and just like that” como diría Carrie, cumplí 45 años.

Corona Capital 2022

Claro que cociné y cociné mucho; es lo que hago. Pero me centré en recetas rápidas como ensaladas de pollo y col, vegetales rostizados, lentejas, cosas así. Pero no tuve tiempo para hornear.

Así que tenía muchas ganas de preparar algo sencillo pero que implicara la mentalidad de hacer algo desde cero. Entonces una mañana de domingo, con el antojo de hot cakes, hice una receta sencilla pero que resulta en unos pancakes o hot cakes sustanciosos, que se pueden guardar para el día siguiente y que, si quieres, pueden ser algo sanos porque usé harina integral. Y les añadí blueberries por lo que ya estaba la frutita incluída para un desayuno completo.

Blueberries, blueberries!!!

En internet hay miles de recetas para hacer pancakes o hot cakes de cero, en lugar de usar la cajita. Pero algunas piden que dejes reposando la masa por algunos minutos o, la locura: una hora! y si algo no me parece cuerdo, es esperar aún más para comer después de horas de ayuno. Esta receta no requiere más que un grado de dificultad que es montar las claras un poco, para esponjar la masa. La verdad yo es la primera vez que lo hago sin batidora eléctrica y me tardé un par de minutos. Hasta que me cansé.

Con un batidor de burbujas las claras montan rapidísimo. Sirve para hacer brazo 😉

Ingredientes

  • 2 huevos separados
  • 25 gramos de mantequilla (cucharada y media)
  • 100 ml de leche (aproximadamente un tercio de taza)
  • 100 gr de harina (dos tercios de taza)
  • 1 cucharita de polvos de hornear
  • 2 cucharas de azúcar
  • una cucharita de vainilla
  • 125 gr de blueberries (tres cuartos de taza)

Procedimiento

Derrites la mantequilla e incorporas la leche. Luego agregas las dos yemas y mezclas bien. En un molde mezclas la harina, polvos de hornear y el azúcar e incorporas estas dos mezclas. Agregas la vainilla y aparte montas las claras. Las incorporas con delicadeza y agregas las moras.

Precalientas el sartén y lo engrasas. Vas agregando con una cuchara la masa y volteas los pancakes en cuanto se cuezan.

¡Listos! Los puedes acompañar con mantequilla, miel de abeja o maple, o alguna mermelada.

Un panqué de limón, moras y lavanda

Esta receta es muy fácil, pero puedes agregar un toque personal si tienes el tiempo y las ganas. En principio es un panqué de limón y blueberries, que podría ser perfectamente de cualquier tipo de cítrico y cualquier baya (blueberries, frambuesas o zarzamoras). El toque especial lo pone la hierba con la que quieras aromatizar tu pan. La receta en la que me basé dice tomillo, sin embargo, como no tenía, usé lavanda. Y la verdad queda muy bien.

Lo primero que hice fue preparar mi mermelada. Claro, no es necesario agregarla, ni mucho menos hacer la tuya pero aquí nos gusta complicarnos la vida si se trata de aprender nuevas recetas y sabores. Podrías eliminar este paso, o usar alguna mermelada que ya tengas en tu refri.

Si quieres hacer tu propia mermelada, sigue esta regla básica: por cada unidad de fruta, usa la mitad de azúcar. Por ejemplo: Una taza de blueberries, media de azúcar. Pones a cocer en una cazuelita hasta que la fruta suelte sus jugos y el azúcar se mezcle con éstos. En el primer hervor agregas el jugo de medio limón, y una ramita de lavanda, o puede ser menta, o unos granitos de cardamomo. En cuanto la mermelada espese, está lista. Le quitas la ramita y tienes tu mermelada lista.

Aquí viene la receta del panqué:

  • 113 gr de mantequilla (la receta original dice salada… yo preferí sin sal) NOTA: una barrita en México equivale a 90 gr. Es decir que si no tienes báscula, tendrás que usar una quinta parte de otra barrita para tener esta cantidad.
  • 1/2 taza de azúcar más una cucharada para espolvorear al final.
  • 1 cucharada de ralladura de limón amarillo o verde (el equivalente a dos limones, el jugo lo usarás en el glaseado)
  • 113 gr (1/2 taza) de crema agria
  • 2 cucharitas de extracto de vainilla
  • 3 huevos a temperatura ambiente
  • 187 gr (1 1/2 taza) de harina
  • 1 1/2 cucharita de polvos de hornear
  • 1/2 cucharita de sal
  • 220 gr (1 1/2 taza)de la fruta que hayas elegido (blueberries, frambuesa, zarzamora)
  • 2 cucharadas de mermelada

Para el glass

  • 2/3 taza de azúcar glass
  • 3 cucharadas de jugo de limón
  • Unas hojitas de lavanda, romero o tomillo

Procedimiento

1. Precalienta el horno a 180°C (350°F), engrasa un molde rectangular (de 22 x 12 cm)

2. Bate la mantequilla, la media taza de azúcar y la ralladura de limón hasta que se mezclen bien. Agrega la crema y vainilla. Luego los huevos uno por uno, cuidando que se homogeneice la mezcla entre cada huevo.

3. Agrega los polvos secos (harina, royal y sal), previamente mezclados. Incorpora 1/14 de taza de las moras con una espátula.

4. Pon la mitad de la masa en el molde. Agrega la mermelada en tres partes, y con un cuchillo lo mezclas como en zig-zag. Pones el resto de tu masa y las moras sobrantes. Espolvoreas la cucharada de azúcar.

5. Horneas por 45 minutos, 10 más si al revisar, tu pan sigue húmedo o medio pálido. Dejas que se enfríe y desmoldas.

6. Haces tu glaseado con el azúcar glass y el jugo de limón. Lo pones en tu panqué y al final adornas con tus hierbitas. ¡Listo!

Aquí hay un reel de la hechura:

A

Celebrando el día de San Patricio: Pan de Avena y Guinness

El 17 de marzo se conmemora el día de San Patricio, patrono de Irlanda. Como cada año, celebro escuchando The Cranberries, U2, The Pogues, y recientemente, Fontaines DC, The Murder Capital, y mis descubrimientos de esta semana: NewDad y Just Mustard. A veces tomo Guinness, a veces le pongo colorante verde a mi Corona.

Pero este año aproveché que me habían regalado unas Guinness y que tenía suficientes para brindar y para hornear. Así que hice un pan de avena con Guinness, receta de Ina Garten. De verdad está muy sencillo. No necesitas batidora, solo medir los ingredientes, mezclarlos, engrasar tu molde y esperar.

Y como la receta de hoy es tan fácil, voy a hablar de la música de artistas irlandeses que me han marcado. Yo era una preadolescente cuando en 1987 salió The Joshua Tree. El oído me hizo seguir With or Without You en cualquier tienda que entrábamos, en estaciones de radio, o en programas de la tele. Y como sabueso que había encontrado su premio, perseguí el sonido hasta dar con el grupo que tocaba esa canción que aún ahora, me hace emocionar. No me hagan abundar sobre el gran peso que U2 tiene en mi vida porque no me sacan de ese hoyo. Sí, a pesar de que sus últimos discos hayan sido en mi punto de vista, una repetición de sonidos sin novedad.

Cuando Dolores O’Riordan, cantante de The Cranberries murió en 2018, le hice un obituario que puedes leer aquí. Este 17 de marzo inicié el día escuchando Yeat´s Grave, del Ode to my Family. Aún ahora, la voz de Dolores es una de las pocas que tengo en rotación y que nunca he dejado atrás. Su muerte es una herida que sigue abierta.

Ode to My Family, The Cranberries

Actualmente, Fontaines, DC y The Murder Capital son bandas irlandesas que prometen muchísimo. Skinty Fia de Fontaines está a punto de salir y los dos sencillos que han sacado están buenísimos. I Love You es una canción sobre “la culpa y orgullo de ser un irlandés” el cantante Grian Chattern confiesa en una entrevista con Rolling Stone

Pero viniste por la receta del pan, ¿verdad? Aquí va:

  • 1 taza de hojuelas de avena mas unas cuantas para espolvorear
  • 2 1/4 tazas de harina de trigo integral
  • 1/4 taza de harina de trigo
  • 1/2 taza de azúcar mascabado
  • 2 1/4 cucharitas de bicarbonato de sodio
  • 1 cucharita de polvos de hornear
  • 2 cucharitas de sal
  • 1 botella de Guinness de 335 ml al tiempo
  • 1 taza de buttermilk
  • 5 cucharas de mantequilla derretida(aprox. 75 gr)
  • 1 cucharita de vainilla

Precalentar el horno a 230°C (450°F) engrasar un molde rectangular de 22 x 12 cm.

Mezclar los ingredientes secos en un bol. En otro, los húmedos. Los incorporas hasta que tengas una masa como de pastel. La pones en el molde y espolvoreas algunas hojuelas de avena. Metes el molde al horno y bajas la temperatura a 200°C. Horneas por 45 minutos o en cuanto al meter un palillo, éste salga limpio. ¡Listo!

Puedes usar este pan para hacer un sandwich, o con mermelada o fruta encima, es un pan ligeramente dulce.

¡Feliz día de San Patricio!

Unos mini muffins de chocolate

Tengo un libro nuevo de recetas que me compré en la FIL. De esos que siempre quise y que nunca había podido comprar. O que dejaba para el final de la feria y que, claro, al llegar por él, ya se lo habían llevado.

Pâtisserie!

Total que en mi tercer visita a la Feria del libro, y con la euforia de saber que al fin después de dos años de pandemia y de haber ahorrado en la inexistente edición física de 2020, fui decidida por mi ejemplar y di por concluidas mis compras de la FIL 2021.

En diciembre estuve cocinando cuatro tipos diferentes de pays, y no pude estrenar mi libro. Pero enero hice una galette de rois cuya receta encontré en otro libro que ya tenía, la cual subiré un día de estos. Sin embargo, el praliné lo saqué de mi libro nuevo. Aquí está el reel de esa deliciosura:

En fin, que en marzo al fin pude usar mi enciclopedia de repostería. Es como uno de esos pasteles de chocolate sin harina, densos y concentrados. Pero contiene la suficiente harina y cocoa para crear un balance más ligero. La receta sugería frambuesa y plátano, que substituí por blueberries.

Cada receta viene por lecciones e incluye fotos del paso a paso.

Se hacen súper rápido y si tienes suficiente energía para batir el azúcar y huevos, no necesitas ni la batidora.

Ingredientes

  • 100 gramos de chocolate semiamargo (arriba de 50% de cacao)
  • 110 gramos de mantequilla
  • 150 gramos de azúcar
  • 4 huevos
  • 60 gramos de harina
  • 1 cucharada de cocoa
  • Una o dos frambuesas por muffin, más una rebanada de plátano o unas cuantas moras, incluso puede ser unas nueces picadas. Go nuts!

Procedimiento

Precalentar el horno a 210°C. Engrasar y enharinar un molde para 12 muffins.

En un baño maría, fundes el chocolate y la mantequilla. Mientras bates el azúcar y los huevos (con una batidora o un batidor de globo) no tiene que estar muy montado, solo lo suficiente para que parezca un poco la textura del mousse. El libro dice unos 5 minutos.

Cuando están las dos preparaciones, la mezclas y agregas la harina y cocoa espolvoreadas. Bates bien y repartes la mitad de la masa en los moldes para muffin. Colocas tu fruta y cubres con el resto. Van al horno por 12 minutos.

Et voilà ¡Facilísimos!

Al final puedes decorar con azúcar glass, o hacer un ganache simple y adornarlos. Te dejo el reel con la preparación.

Mon Petit Vulcan: Björk, unas pavlovas volcánicas y el Risotto Nero

Vinylfacing Utopia

Estamos por cerrar otro año más, prácticamente sin conciertos y te voy a contar sobre la serie de recitales que hizo Björk en octubre y noviembre de 2021. Y te platico algunas de las cosas que cociné para acompañar a cada una de las noches que pudimos ver.

Ya en un podcast hablo de que muchos músicos decidieron, a falta de giras y conciertos, realizar pequeños shows que transmitían en vivo a cambio de algunos dólares. Fue así que vimos a Nick Cave y su Idiot Prayer en julio de 2020 por 20 dólares, y en diciembre vimos a Twilight Sad por otros 15. Ambos recitales fueron muy especiales, porque sabíamos que estábamos contribuyendo de alguna manera a los artistas en tiempos de pandemia, sin giras, sin conciertos, sin contacto con el público.

Fue entonces en Octubre de 2021, quince meses después de los primeros encierros, que al fin y después de 5 fechas pospuestas, que Björk pudo hacer sus conciertos con músicos y coristas de Islandia, ¡frente a una audiencia en vivo! Así que no perdimos la oportunidad y compramos las “entradas” para estar en primera fila, desde mi sillón desvencijado.

El 24 de octubre de 2021, la primera noche que pudimos ver el streaming (hubo uno el 11 de octubre que nos perdimos, ni me hagan hablar de haber dejado de ver Hyperballad y Unison), Björk cantó junto con el coro de Islandia Hamrahlid. Su vestido azul sobresaltando con los atuendos blancos de los coristas, quienes tomaron canciones como Who is it (Medulla), Hidden Place (Vespertine) o Human Behaviour (Debut) y las elevaron a sonidos nuevos y espectaculares. Este concierto cerró con New World, del soundtrack de Selmasongs. No tengo qué decirles lo emotivo que fue.

Para tal noche, el menú fue algo sencillo; salmón ahumado, un queso brie con salsa de arándanos, pan de centeno, pero para el postre, hice una pavlova que al fin, ¡al fin! Me salió en forma de volcán con el tutorial de Zoebakes. El relleno fue de queso de cabra con yogurt griego y frambuesa, tratando de emular el skyr islandés. Un poco de ganache de chocolate con blueberries era la lava que salía del volcán. Aquí está un reel de esa noche:

Vinylfacing mientras llegaba la hora

El segundo concierto fue el 31 de octubre. Ordenamos pizza de cuatro quesos y al ser Halloween, me pareció adecuado hacer el pie de calabaza que hago para Thanksgiving. Ahora Björk lucía un traje verde espectacular, acompañada por Viibra flutes y la sinfonía de instrumentos de viento y metales de Islandia. Desde el Aeroplane del Debut hasta The Gate de Utopia, cada arreglo y acompañamiento fue espectacular. Björk cantando Pagan Poetry del Vespertine fue mi momento favorito.

El 15 de noviembre fue el último concierto y no podía dejar pasar este momento tan especial, así que hice mi famoso Risotto Nero, de calamar en su tinta, para simular las playas de arenas negras de Islandia. En esta ocasión, Björk no se reservó nada. Estaba magnífica en un vestido de Valentino que mágicamente cambiaba de tonalidad en cada canción. Un escote soberbio y revelador indicaba el punto preciso en el que salían sus sonidos más guturales. Ella estaba a la vez desgarrada cantando Black Lake, History of Touches y Lionsong, todos del Vulnicura, como juguetona con Hunter y Come to Me (Vespertine y Debut).

En verdad fueron noches y experiencias muy especiales. Para amantes de los conciertos y la música, no hay nada como la música en vivo. Pero en tiempos de pandemia, estos tres conciertos de Björk y los de Nick Cave y The Twilight Sad, han sido la prueba de que la música te puede transportar y conmover, aún en la intimidad de tu propio sillón. Estamos ansiosos de regresar a los estadios y las salas de conciertos, pero por lo pronto y hasta que llegue ese momento, haremos de tripas corazón.

Black Lake y Risotto Nero

Risotto Nero (Receta de David Tanis, publicada en el New York Times)

Ingredientes

  • 2 cucharas de aceite de oliva
  • 1 cebolla finamente picada
  • Sal y pimienta
  • 3 dientes de ajo, picados
  • Una pizca de azafrán
  • Una pizca de pimienta cayena u hojuelas de chile
  • 1/2 kilo de calamares, pueden ser solo las anillas
  • 1/2 taza de jitomate picado
  • 1 hoja de laurel
  • 1/2 taza de vino blanco seco
  • 2 cucharitas de tinta de calamar (vienen en paquetitos)
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 1 taza de arroz arborio
  • 4 tazas de caldo de pollo, vegetales o pescado, que no esté muy salado (puede ser mitad caldo, mitad agua)
  • 1 cucharadita de ralladura de limón
  • 2 cucharaditas de perejil picado

Procedimiento

Pon el aceite de oliva en una cacerola. Agrega la mita de la cebolla y cuece por 5 minutos. Sazonas y agrega el ajo, azafrán y cayena o chile, al minuto le agregas los calamares picados, jitomate, laurel y la mitad del vino blanco. Mezcla bien y baja el fuego, agregas una taza de agua y deja cocer por 10 minutos y agregas la tinta. Dejas otros diez minutos y ajustas sazón. Apaga el fuego y haces el arroz:

Derrites la mantequilla y agregas la otra mitad de la cebolla a que cristalice, pones poquita sal y a los 5 minutos agregas el arroz y dejas que se cueza por dos minutos.

Mantienes medio fuego y agregas el resto del vino blanco, en cuanto se evapore un poco, incorporas dos tazas de caldo y mueves con una palita el arroz y a los 5 minutos, en cuanto se haya absorbido el líquido, agregas otra taza de caldo. Por último, incorporas la mezcla del calamar y la última taza de caldo a que todo se mezcle bien y el líquido se evapore. La clave es darle tiempo a que el arroz se vaya cociendo y absorbiendo los líquidos y sabores. Aproximadamente 20 minutos. La consistencia deberá ser algo suelta pero no totalmente seca.

Sirve con ralladura de limón y perejil.

Risotto Nero

Pastel de manzana de otoño

Llevo siguiendo el blog de Smitten Kitchen alrededor de 15 años. En ese entonces los blogs de cocina empezaron a tener auge. En donde cocineros de todo el mundo comenzaban a compartir sus recetas y secretos a través del internet.

De ese blog he hecho decenas de recetas, poco a poco iré compartiendo las que son infalibles, ésas que he hecho una y otra vez y que he ido modificando. Que es lo que al final creo que se vale en la cocina. Tomas la receta de alguien, le agregas tu toque, una veces funciona, otras veces es un fracaso. Lo importante es anotarlo. Documentar, recordar qué se debe seguir al pie de la letra y qué puede uno ir cambiando. Es lo que te da seguridad y te hace ser una buena cocinera, o cocinero. Deb habla de algo similar en su receta, que se la dio su mamá En fin, vamos a la receta.

Estas manzanas son de la variedad Pink Lady

La receta original pide que pongas la mezcla en un molde grande, tipo rosca. Como yo no tengo de esos, usé uno de 22 cm y a través de los años he aprendido a la mala que si haces toda la mezcla, se desborda. Por lo que estas cantidades dan para ese pastel y uno pequeñito. O dos medianos.

  • 4 o 5 manzanas medianas (Gala, Pink Lady, Granny Smith, etc.)
  • 5 cucharas de azúcar
  • 1 cucharada de canela
  • 2 3/4 tazas de harina (360 gr)
  • 1 cucharada de royal
  • 1 cucharita de sal
  • 1 taza de aceite vegetal (de girasol, coco, yo usé de pepita de uva)
  • 2 tazas de azúcar (400 gr)
  • 1/4 de taza de jugo de naranja (60 ml)
  • 2 1/2 cucharitas de vainilla
  • 4 huevos
  • 1 taza de nueces picadas (opcional)

Los primeros pasos: pelas, descorazonas y cortas tus manzanas en cuadritos, pueden ser 6 medianas. Les espolvoreas la canela y el azúcar y los mezclas bien. Los dejas a un lado. Con estas cuatro quedó muy bien. Engrasas tu molde, el grande y el pequeñito. Precalientas el horno a 180°C o 350°F.

Ciernes el harina con los polvos de hornear y la sal.

Mezclas en un molde el aceite, jugo, azúcar, vainilla y huevos. Los mezclas bien y los incorporas con los polvos.

Colocas la mitad de la mezcla en el molde y agregas la mitad de las manzanas. Si vas a usar las nueces las puedes esparcir junto con las manzanas. Repites las capas y metes al horno. Recuerda dejar una cantidad de masa como de media taza para tu moldecito.. Yo usé un mini cocotte de Le Creuset. Se hornea por aproximadamente hora y cuarto.

El mini pastelito

A veces he hecho un caramelo casero y lo sirvo encima del pastel, o puedes ponerle un poco de azúcar glass, o lo sirves con helado.

Aquí está el Reel en mi Instagram con todo el procedimiento.

Enjoy!